“Y sucedió que estando allí, se cumplieron los días de su parto y dio a luz a su hijo primogénito.

Lo envolvió en pañales y lo reclinó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada” (Lucas II, 1-20).

Desde el Equipo Regional os deseamos, de corazón, que acojáis en vuestros matrimonios y familias a este recién nacido. Pues solo Él cambia la vida…
¡FELIZ NAVIDAD!